En esta época, tras tantos excesos navideños, la pérdida de peso se convierte en el principal objetivo de muchas personas y con ello llegan las famosas dietas milagro.

En realidad, es evidente que no solo en esta época sino durante todo el año, una gran parte de la población tiene siempre en mente perder unos kilos. Sin embargo, tienden a decantarse por un tipo de dieta “milagro” para perder el peso de manera rápida ya que no están dispuestas a “sacrificar” su estilo de vida en conseguirlo.

A corto plazo se comienza con mucho empeño y decisión, pero la voluntad va mermando a lo largo de los días, lo que incurrirá en el tan común abandono. El verse mejor físicamente aumenta la autoestima, pero el hecho de “estar a dieta” suele deprimir bastante más. 

Por otro lado, la epidemia de la obesidad avanza a pasos agigantados y se une a los constantes fracasos de la población en el seguimiento de pautas nutricionales adecuadas y a un estilo de vida activo que lo acompañe. 

Conseguir el objetivo de bajar de peso y MANTENERLO es una tarea ardua. Son pocos los que realmente lo consiguen. El vaivén de la báscula es más habitual de lo deseado. 

El 80% de las personas que hacen dietas restrictivas y consiguen bajar de peso, recuperan esos kilos, y a veces algunos más, cometiendo los mismos errores alimentarios que les llevaron a esa situación. La sensación de frustración y de vacío es enorme.

¿Qué ocurre entonces con este tipo de dietas?

Cuando con una dieta milagro la persona pierde de una manera rápida entre 4 y 5 kilos, les lleva a un éxtasis y un autoconvencimiento del buen funcionamiento de la dieta pensando que, gracias a Dios, ha encontrado la dieta que venía buscando durante tanto tiempo, con la que perder peso de una forma rápida, sencilla y cómoda.

El problema es cuando llega la imposibilidad de mantener ese tipo de dieta, el cansancio de la misma, el estancamiento del peso y la consecuente depresión y desengaño. Es cuando se empiezan a retomar los viejos hábitos y, poco a poco, se irá cogiendo de nuevo el peso, recuperando la totalidad del peso perdido, e incluso, como se ha dicho antes, más kilos todavía de los que sobraban en un principio. 

Volvemos así al principio, al sobrepeso u obesidad después de un tiempo, comenzando de nuevo el ciclo y entrando en el conocido efecto yo-yo, más peligroso de lo que parece.

Os explicaré algunas de las dietas milagro que podéis encontrar fácilmente navegando en internet, pero que, además de ser “cansinas” y llevar al abandono, pueden acarrear graves problemas de salud:

  • Dietas hipocalóricas Se entiende que una dieta será hipocalórica, cuando aporte menor cantidad de energía a la necesaria en una persona. Estas dietas desequilibrarán la balanza, entre la energía que ingresa al organismo de un individuo y la energía que se consume.

Son de las más famosas de las conocidas «dietas milagro», ya que existe la creencia general que para adelgazar hay que pasar hambre y eso significa comer poco, muy poco, sin cubrir las necesidades nutricionales de la persona y sin la supervisión de personal cualificado.

El bajo aporte calórico obliga forzosamente a restringir ciertos nutrientes de la dieta. El resultado de este balance energético negativo puede llevar a un desequilibrio en macro y micronutrientes muy importante con problemas a corto, medio y, sobre todo, a largo plazo.

Entre estas dietas están la tan famosa dieta de la piña, dieta de Ake Wareland o la dieta bikini…

¡¡¡NO TE FÍES DE NINGUNA DE ELLAS !!!

  • Dieta disociativa La base de un dieta disociativa consiste hacer una diferenciación de los distintos grupos de alimentos y en no mezclar algunos de ellos en una misma ingesta, haciendo hincapié en que los hidratos de carbono y las proteínas nunca deben consumirse juntas. 

Se ha llegado a convertir en una popular dieta de adelgazamiento basándose en la creencia de que los alimentos no engordan por sí mismos, sino al consumirse en determinadas combinaciones.

Es un error razonar que no se absorban determinados nutrientes por el simple hecho de consumirlos por separado. Si bien es verdad, que terapéuticamente hablando, una dieta disociada podría ayudar a determinados pacientes, siempre bajo la supervisión de personal cualificado. 

La dieta Montignac, la dieta Hay o la dieta de las Tres Columnas poseen variaciones de estos procesos disociativos. ¡¡¡OJO CON TODAS ELLAS !!!

  • Dietas excluyentes Estas dietas milagro consisten básicamente en excluir uno o varios nutrientes. Aunque a priori no debería haber mayor problema en suprimir un determinado nutriente, ya que se podría conseguir a través de alguna combinación de alimentos, estas dietas podrían llevar a patologías importantes con graves problemas de salud. 

Según el macronutriente excluido, este tipo de dieta se puede subdividir en las siguientes:

  1. Cetogénicas (dietas ricas en grasas y bajas o incluso sin hidratos de carbono). Se basan en una importante reducción de los hidratos de carbono, que serán sustituidos por grasa y proteína. Este tipo de dieta puede estar  incluida también dentro de las hiperproteicas, pero al buscar específicamente la cetogénesis, sería más adecuado incluirla en este grupo. Son dietas con graves peligros metabólicos. 
  2. Dietas ricas en hidratos de carbono, con poca proteína y poca grasa. Con este tipo de dieta, se tendrán, a medio plazo, problemas de hipovitaminosis y carencias proteicas. Al ser muy bajas en grasas también acarrearán problemas en deficiencias de ácidos grasos esenciales. Entre ellas se encuentran la dieta del Dr. Pritikin y la Dieta del Dr. Haas. 
  3. Dietas hiperproteicas. Como su nombre indica se da un aumento del consumo de proteínas en detrimento de los hidratos y las grasas. A priori puede ocasionar una importante pérdida de peso que junto al efecto saciante de las proteínas, ha hecho que esta dieta se popularice. Sin embargo, estaríamos ante una situación grave de sobrecarga renal que pudiera desembocar en otras importantes patologías.

Hablemos de la famosa dieta Dukan:

Entre estas dietas encontramos la dieta Dukan que ha tenido millones de seguidores por todo el mundo pero que tiene mucho más inconvenientes que beneficios tal como advierte la OCU que la tacha de ineficaz y fraudulenta haciendo hincapié en las graves afecciones al hígado y a los riñones así como la sobrecarga extrema del organismo en general. 

  • Monodietas basadas en el consumo de un único tipo de alimento o bien de un mismo tipo de alimento, combinado con otros, que resulta en un contenido bajo de energía y nutrientes. Aquí se encuentran la dieta del melón, la dieta del pepino, la dieta del limón … dietas monótonas, imposibles de mantener en el tiempo y que, si se mantienen, llevarán a graves situaciones carenciales. CUIDADO CON ELLAS !!!

 

  • Otras dietas además de las nombradas, existen muchísimos tipos de dietas, todas con el mismo fin, adelgazar de manera rápida y fácil (ojalá fuera sencillo) y que tienen dudosos fundamentos. Estas dietas son capaces de crear adeptos que desesperadamente quieren creer que funcionan para así conseguir su ansiado objetivo. Así encontramos nombres tan absurdos (en mi humilde opinión) como la dieta del astronauta, la dieta del calendario, la dieta de la bailarina o la dieta de los 13 días. 

En definitiva, continuamente se están inventando diferentes formas para alimentarse, diferentes formas de combinar o restricciones con «dietas milagro» que lleven al deseado PESO IDEAL sin esfuerzos ni sacrificio. Lo que a priori podría funcionar (o no), seguramente retornará en la ganancia de todo el peso perdido o incluso más (el conocido efecto rebote) y, en lo más importante aún, graves problemas de salud que, en algunos casos, serán difíciles de revertir o recuperar. 

EN CUANTO A ADELGAZAMIENTO, LOS MILAGROS NO EXISTEN

Os animo a encontrar una manera de alimentaros sana, equilibrada, que integréis en vuestro estilo de vida y que no os deis cuenta que estáis a “dieta”. Así la mantendréis en el tiempo sin esfuerzos ni sufrimiento. Que este estilo de vida sea parte de vuestra rutina …. ÉSTE, en mi opinión, ES EL MILAGRO… CONSEGUIR INTEGRAR EN TU VIDA ALIMENTACIÓN SANA Y DEPORTE, así llega el momento en el que esto no supone una obsesión ni una tortura, sino que es TU FORMA DE VIVIR y TU FORMA DE ALIMENTARTE.  

¿Quieres que te ayude a ello? Te espero en Salud&You Beauty.

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